viernes, 28 de diciembre de 2018

Armas de la Primera Guerra Mundial y sus evoluciones



La segunda mitad del S.XIX había asistido a una profunda transformación del arma básica del soldado de infantería: el fusil. De la carga por la boca, que obligaba al soldado a estar de pie, se pasó a la retrocarga, que permitía cargar tumbado. Del cartucho de papel encerado se llegó al cartucho compacto metálico; de la bala redonda, a la bala en punta. A ello se sumaron el cerrojo, la percusión por aguja y la cordita, la pólvora sin humo, que, por tanto, no delataba al tirador.
 Los principios de las armas portátiles del siglo XX estaban servidos.

El fusil de repetición 

UN ARMA DE CARGA MANUAL IMPRESCINDIBLE

A partir de los fusiles de tiro único Chas­sepot 1866 y Mauser M/71 nació una amplia familia de armas que iba a domi­nar la escena militar durante más de cin­cuenta años. Las utilizaron sin apenas cambios todos los ejércitos durante las dos guerras mundiales hasta que la apa­rición de los fusiles de autocarga (como el alemán Sturmgewehr 44) abrió la puer­ta a los actuales fusiles de asalto.
Entre *los fusiles de repetición de carga manual* utilizados en la Gran Guerra, los más reconocidos, en sus distintas varian­tes, fueron el británico Lee-Enfield, el ruso Mosin-Nagant y el más extendido *Mauser* alemán, presente en numerosos ejércitos (en el español, el modelo 1893 era el reglamentario)
Sólido y fiable, capaz de soportar un trato duro, el Mauser era muy apreciado por unos soldados a los que dotaba de una gran potencia de fuego. Incluso los tiradores de élite alemanes lo preferían a armas más específicas para su cometido.



Las ametralladoras

DEL ORIGEN DEFENSIVO A LAS NECESIDADES OFENSIVAS
En 1862, en plena guerra de Secesión estadounidense, el médico Richard J. Gatling patentó la primera arma de fuego de repetición: la ametralladora que lleva su nombre. Se trataba de una pesada máquina, del tamaño de un pequeño cañón, que podía realizar hasta 200 disparos por minuto. Se lograba accionando una manivela que hacía girar sus seis cañones dispuestos alrededor de un eje.  Los distintos ejércitos fueron adaptándola a sus necesidades.
Era un arma defensiva, pero la necesidad de contar con una mayor capacidad de fuego en los ataques forzó su evolución. Así fue como surgieron las ametralladoras ligeras, caso del BAR estadounidense de 1917, o los individuos subfusiles (más ligeros que un fusil), como el alemán Bergmann del año posterior, el MP18.

El nacimiento del tanque
UNA ILUMINADA COMBINACIÓN DE TRACTOR Y CAÑÓN
Uno de los mayores problemas de la infantería en la guerra de trincheras fue superar las tupidas alambradas paralelas a las líneas enemigas, que podían ocupar una superficie de hasta 30 metros de anchura. Al coronel británico Ernest Swinton le sobrevino una idea al ver un tractor que arrastraba un cañón: tal vez podría aplastar los alambres de púas y llevar el cañón encima para disparar. Churchill se convirtió en un defensor de la nueva arma, que se construiría en secreto. Los primeros ejemplares se embalaron como “tanques” de agua, de ahí su nombre.
Poco a poco, cada ejército construyó los suyos y subsanó los defectos iniciales. Se hicieron más rápidos, mejor armados y maniobrables, aunque la situación de la tripulación no mejoró mucho, sobre todo porque su tamaño los convertía en fácil objetivo de artillería enemiga. El ambiente en el interior era insoportable. Una densa mezcla de monóxido de carbono, vapores de aceite y combustible, más el humo de los cañones, hacía el aire irrespirable. El estruendo de los disparos embotaba cabeza y oídos, y la temperatura, que podía alcanzar los 50 ºC, llevaba a algunos hombres a desmayarse.

El cañón de campaña
LA TRIUNFANTE ENTRADA DE LA ARTILLERÍA MÓVIL
En 1914, los contendientes concebían la conflagración como una guerra de movimientos, que adjudicaba un papel clave a la artillería de campaña como eficaz soporte del avance de la infantería.
Eran de fácil transporte, lo que les permitía seguir el avance de las tropas.
Su eficacia y su simplicidad llevaron a un sinfín de países a importarlo.

El sorprendente submarino
UN PELIGROSO DAVID CONTRA LOS GOLIATS FLOTANTES
La noche del 17 de febrero de 1864, el submarino confederado CSS H. L. Hunley hundió la corbeta federal USS Housatonic en la bahía de Charleston. El sumergible sudista acabó desapareciendo tras el ataque, pero era la primera vez que se perdía un barco de ese modo.
Inicialmente, la nueva arma fue rechazada “por desleal y poco limpia”, pero todas las marinas del mundo se dispusieron a ensayarla. La incorporación de los motores eléctricos y diésel, el periscopio y el torpedo automotor le dio su forma definitiva.
Al comenzar la Gran Guerra, todos tenían sus submarinos. Francia era el país que contaba con un mayor número, 143 y Alemania fue la que le dio un mejor uso militar.

 .Como curiosidad, el submarino al igual que el primer coche eléctrico, fue creado por un español. Aquí dejo un vídeo que lo explica.
https://youtu.be/EAv-bAXMSlQ
 La evolución del caza
DE LA FRAGILIDAD INICIAL AL DOMINIO DE LOS CIELOS
Al comenzar la guerra, los aviones eran ligeros y endebles. Su estructura estaba hecha de madera y alambre y recubierta de tela, raramente superaban los 100 km/h, carecían de frenos y armas y apenas tenían instrumentos. La necesidad de enfrentarse con otros hizo surgir todo tipo de armamento. Se llegaron a lanzar ladrillos para rasgar la tela de los contrarios, pero la ametralladora resultó el arma más efectiva.
 De una ametralladora se pasó a instalar dos. Los pilotos, tratados como héroes en la prensa, acabaron llevando paracaídas, aunque su vida solía ser corta, en especial por los accidentes. Los aparatos se hicieron más veloces y fiables. Es difícil decir cuál fue el mejor, pero el británico Sopwith F1 Camel está entre ellos.

Periódico: `` La Vanguardia´´
Opinión personal:
Sinceramente a nadie le gusta hablar por hablar de guerras y eso es lo más normal, pero las estudiamos para no volver a caer en el mismo error, aunque desgraciadamente siempre acabamos tropezando con la misma piedra dos veces. Pero también podemos observar que durante ellas el ser humano ha sido capaz de evolucionar y revolucionar con inventos que han acabado siendo historia de la humanidad, como pueden ser la perfección de las armas de fuego, tanques, cazas y con eso aviones... y esto resulta bonito de estudiar y aprender, el cómo y el porqué de algunos inventos con los que convivimos día a día ya que cada uno, (como todas las cosas en esta vida) tienen su historia.
En conclusión, las guerras no son algo agradable de estudiar pero se puede aprender con ellas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario