domingo, 31 de marzo de 2019



                                                      NEGOCIOS HASTA EN LA GUERRA
El nazismo tuvo unos cómplices silenciosos, pero que tuvieron mucha importancia en el desarrollo de el mismo. Hombres de negocios alemanes, austriacos, franceses y también estadounidenses que se enriquecieron bajo el fascismo que impuso el III Reich. Nombres tan conocidos como Bayer, Ford, Standard Oil o Siemens colaboraron activamente con Hitler y no dudaron en utilizar como trabajadores esclavos a los prisioneros judíos, soviéticos o españoles de los campos de concentración.
Hitler y el resto de su camarilla eran grandes "hombres de negocios". En sus mentes además de su deseo de exterminar judíos estaba la atracción por los negocios, es decir, por el dinero.
Las SS crearon sus propias empresas ,DEST y DAW, que se encargaban de explotar a los prisioneros de los campos de concentración nazis como mano de obra esclava para acometer los proyectos de distintas empresas y beneficiarse del trabajo de los millones de prisioneros capturados por el ejército alemán. El objetivo de Himmler era que estas compañías pudieran jugar un papel predominante en la economía alemana, incluso en el escenario de paz que se abriría tras la guerra. 
Las empresas de armamento, automoción, productos farmacéuticos y tecnología no podían contar con los jóvenes alemanes para trabajar en sus fábricas porque estos se encontraban en los frentes de batalla. Los prisioneros de los campos y los trabajadores forzosos se convirtieron en la mejor opción y también en la más barata. El negocio de los campos era redondo. La DEST suministraba los trabajadores, las SS ofrecían la seguridad y las empresas aportaban el resto. En el reparto de papeles todos ganaban. Todos menos los deportados, que morirían a millares en las canteras y las fábricas controladas por el emporio de las SS y por las empresas privadas alemanas y norteamericanas.
La lista de firmas alemanas que colaboraron y se beneficiaron de las políticas bélicas y genocidas del régimen nazi es interminable. Desde gigantes de la automoción hasta pequeñas empresas familiares e incluso particulares que utilizaron prisioneros de los campos de concentración para cultivar sus tierras o trabajar en sus granjas.
Estas son algunas de las más destacadas:
Bayer-Era una de las empresas químicas y farmacéuticas que formaban IG Farben, este consorcio fue el que mejor exprimió todas las opciones de negocio que facilitaba el régimen nazi, fue la empresa que fabricó y suministró el gas Zyklon B utilizado en las cámaras de gases que exterminaban a los prisioneros y ayudó con financiación a desarrollar los experimentos con los prisioneros en los campos de concentración.
 Audi-Empleó en su cadena de producción a 20.000 trabajadores forzados.
Hugo Bosch-También estuvo implicada la marca de ropa alemana, porque el mismo Hugo Bosch estuvo afiliado al partido nazi y sería el patrocinador de los uniformes de la SS, las juventudes hitlerianas, el cuerpo de motoristas Nacional-socialistas y otras organizaciones del partido, es decir, vistió a casi toda Alemania.

                                          

                                    Los trajes nazi de Hugo Boss

VolkswagenEl ingeniero austriaco  Ferdinand Porsche, fundador de las firmas porsche y wolkswagen, también estuvo involucrado en el lucrativo negocio  del nazismo. Tras mantener varias reuniones con Hitler en 1934, llegan a la idea de que necesitan construir un coche del pueblo (traducción de wolkswagen), Hitler quería algo parecido a un escarabajo. Hizo su aparición el wolkswagen beetle, que no solo fue diseñado para los nazis sino que su nombre lo propuso el propio Hitler. Durante la guerra se calcula que el 20 % de la plantilla eran esclavos. Al parecer el mismo Ferdinand Porsche llegó a tener enlace directo con la SS para pedir directamente esclavos de Auschwitz.


                               Hitler en el Volkswagen Beetle
Quandt (propietaria de BMW). Según la investigación llevada a cabo por algunos historiadores historiador, Günther Quandt se enriqueció en el periodo comprendido entre 1933 y 1945. La empresa del magnate utilizó a 50.000 trabajadores esclavos.
Adidas y Siemens han permitido que se investiguen sus archivos. Se sabe que, ambas empresas, emplearon a miles de trabajadores esclavos.
Cómplices en EEUU:
Historiadores y economistas coinciden en que a Hitler le habría resultado imposible lanzarse a la conquista de Europa sin el apoyo de cuatro grandes multinacionales estadounidenses: Standard Oil, General Motors, Ford e IBM.
GeneralMotors. Fabricó miles de camiones militares en sus factorías de Alemania. Su modelo bautizado con el nombre de Blitz, Relámpago, sirvió a Hitler para entrar con sus tropas en Austria. La admiración del Führer por la tecnología de Opel y su agradecimiento por contar con su colaboración le llevó a conceder la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana a su director ejecutivo, James Mooney. GM utilizó a prisioneros de los campos como trabajadores esclavos.
Ford. El fundador de la compañía, Henry Ford, era ya conocido a finales de los años 20 por su profundo antisemitismo. Hitler admiraba profundamente a Ford, del que llegó a decir que era su inspiración. Ese amor era mutuo y permitió que la empresa automovilística estadounidense se convirtiera en el segundo productor de camiones para el ejército alemán, superado únicamente por Opel-General Motors. Henry Ford también fue distinguido por Hitler con la Gran Cruz de la Orden del Águila Alemana en 1938. Tras la invasión de Francia, la empresa estadounidense continuó trabajando para el Reich y se negó a fabricar motores para los aviones de la Royal Air Force británica. Al igual que GM se aprovechó del trabajo esclavo de miles de deportados.

                                        Ford recibe la medalla a través de oficiales nazis
Standard Oil Le proporcionó a Hitler el combustible y el caucho necesario para emprender la invasión de Europa. El Gobierno nazi, consciente de que las importaciones de petróleo se reducirían con el estallido de la guerra, decidió fabricar combustible sintético. El complejo proceso de elaboración no habría sido posible sin la alianza entre el consorcio alemán IG Farben y la Standard Oil norteamericana. Los buques cisterna de la Standard suministraron combustible a barcos alemanes en Tenerife y otros puertos de la España franquista.
IBM.  Uno de los casos más sangrantes para Estados Unidos, pues cuando el gobierno alemán decidió hacer un censo de los judíos, Himmler fue consciente de las posibilidades que le ofrecía la tecnología de IBM para organizar, distribuir, explotar y eliminar a los millones de judíos y prisioneros de guerra que cayeron en sus manos durante la guerra, la filial alemana de IBM  sería la encargada de suministrarles las máquinas Hollerit que elaboraban unas tarjetas perforadas, cada tarjeta llevaba todas indicaciones de un ciudadano/a con la identificación de la raza, la religión, etc. IBM fue de las compañías que más se enriquecieron con la venta de innumerables máquinas de escribir.

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