martes, 30 de abril de 2019

LAS FOTOGRAFIAS DEL HORROR: UN ESPAÑOL DETRÁS DEL OBJETIVO

                     
                         Resultado de imagen de francisco boix

Francisco Boix nacido en Barcelona en 1920 en una familia republicana y catalanista, estudió bachillerato, algo inusual en la época y su padre le despertó el interés por la fotografía. Trabajó como fotógrafo para una revista de la época, comenzó a ser conocido gracias a los múltiples retratos que hizo de líderes políticos de la talla de Dolores Ibárruri (la Pasionaria) o Largo Caballero.
 Con la llegada de la guerra civil en julio de 1936 entró a formar parte de las Juventudes socialistas Unificadas de Cataluña, sin dejar de lado su afición fotográfica por lo que siempre viajaba con su cámara "Leica", combatió en la 30ª División del Ejercito de la Segunda República. En 1939 las tropas de Franco tomaron Barcelona y al igual que muchos republicanos, se vio obligado a exiliarse a Francia y allí se encontró con otra guerra, en este caso contra Alemania y como otros exiliados fue reclutado por los galos. Formó parte de 28ª Compañía de Trabajadores Extranjeros, poco después, mayo de 1940, fue hecho preso por la Wehrmacht y fue enviado a un campo de concentración de prisioneros de guerra en Alemania donde aprendió alemán. En 1941 fue enviado al campo de concentración de  Mauthausen  donde la mortalidad de los presos era muy alta y donde tuvo que soportar, como varios miles de presos españoles y de otras nacionalidades (especialmente judíos)  durante casi un lustro las tropelías y vejaciones de las tropas de las SS, llevando en su ropa el triangulo azul invertido rematado con una S de grandes dimensiones y con el número 5.185. Meses después entró a formar parte de un "Kommando" o grupo de prisioneros encargados de realizar las fotografías destinadas para uso policial, entre ellas las denominadas "fotografías de identificación" de los reos que llegaban al lugar.
                              
                          Resultado de imagen de escalera mauthausen
Boix se toparía a lo largo de los años con varios españoles como Antonio García Alonso que intercedió para que trabajara en el laboratorio de fotografía y José Cereceda. Este trío fue el encargado, además, de fotografiar a todas las personalidades germanas que pisaban el campo y de dejar constancia gráfica de cualquier suceso extraordinario.
Tras su entrada en el "kommando" hizo y revelo cientos de fotografías por orden de su jefe inmediato, un suboficial de las SS, hasta el año 1943, año en que tras la derrota de la Wehrmacht en Stalingrado ante los rusos, las órdenes cambiaron, pues ante el temor de que los aliados pudieran llegar hasta el campo de concentración, los altos mandos decidieron acabar con todas las instantáneas comprometedoras que tenían archivadas con el objetivo de que no se descubrieran las atrocidades cometidas. En principio se cumplieron las órdenes, pero después le dieron la orden de continuar con las fotografías y Boix empezó a guardar los negativos de las imágenes más comprometedoras que pudo hallar para que en un futuro se pudiera conocer lo que allí pasaba. Se ayudó de españoles encarcelados y escondieron las instantáneas en todo tipo de emplazamientos como viejas chimeneas o bajo los barracones.
Boix también contó con la colaboración de un grupo de españoles que trabajaban en una cantera fuera de Mauthausen  y estos en otoño del 44 entregaron un paquete de negativos  a una mujer de la zona, Anna Pointner que ocultó el paquete en una pared de piedra ubicada tras su vivienda. Con la llegada de los aliados el 5 de mayo de 1945 Boix recopiló 20.000 negativos (un tercio del total de fotografías realizadas).

               Imagen relacionada

Las imágenes sirvieron como prueba en los juicios contra los nazis, fotografías que mostraban la cruda realidad y la práctica de exterminio de los presos en el campo de Mauthausen. Boix fue testigo en dos procesos contra criminales de guerra nazi, en Nuremberg y en Dachau. En el tribunal Internacional de Nuremberg testificó contra altos cargos nazis, entre ellos el general de las SS y responsable de la Gestapo Ernst Kaltenbrunner, donde el fiscal mostró fotografías de Boix, que fueron determinantes para su acusación. Lo mismo ocurrió en el proceso estadounidense de Dachau contra 61 acusados de crímenes en el campo de concentración de Mauthausen donde las fotografías de Boix fueron también una prueba de cargo muy importante.
                            
Ernst Kaltenbrunner junto a Himmler en una visita al Campo de concentración de Mauthausen.

Francisco Boix dejó una marca imborrable con sus espeluznantes instantáneas del horror de los nazis, algo que no debemos volver a ver.

No hay comentarios:

Publicar un comentario